Sábado, día 15
A lo largo de todo el día sopló un fuerte viento que, a medida que pasaban las horas, se convirtió en un ciclón.
21.00 horas
Voladuras de tejados, cristales y conducciones eléctricas. Durante toda la tarde, Santander había sido azotada por un huracán que alcanzó ráfagas que alcanzaron una velocidad de 140 kilómetros por hora. La totalidad de la red aérea de cables eléctricos quedó inutilizada y la ciudad sin suministro.
21.30 horas
Se hace imposible el tránsito por la calle. Los ciudadanos se refugian en sus casas o en los cafés. Se refuerzan puertas y ventanas.
22.00 horas
La oscuridad se abate sobre la zona Oeste de la ciudad. Los centenarios árboles de la Alameda de Oviedo son derribados por el viento, así como los árboles del Sardinero, Paseo Pereda y diversas fincas. Caen las instalaciones de alumbrado y tranvía. Se produce un pequeño incendio en una chimenea en el número 20 de la calle Cádiz. Aunque los informes oficiales señalaron que el origen del siniestro fue un cortocircuito, las versiones populares trasmitidas durante años llegaron a apuntar a las brasas de un fogón que causaron el incendio del tejado. Contra toda previsión, el ciclón arrecia y alcanza su velocidad máxima: 140 Kilómetros por hora.
22.30 horas
Salta la tupida red de alumbrado de la calle la Blanca. El incendio de la calle Cádiz se extiende por las Atarazanas, Rúa Mayor, Rúa Menor, Escalerilla y Banco Hispano Americano, Palacio Episcopal, Torre de la Catedral.
Los datos oficiales de la época indican que a esa hora Atarazanas ya estaba azotada por el fuego, que también se apoderó del Palacio Episcopal y el tejado de la Catedral. En ese momento, la población comenzó a tomar conciencia de la gravedad de la situación, mientras miles de ciudadanos abandonaban corriendo sus domicilios.
Todos los intentos de sofocar los incendios que se extendían por calles y edificios resultaron estériles, dada la intensidad del viento y el material de construcción de los inmuebles, básicamente madera.
Cuando las grandes campanas de la Catedral se precipitaron al suelo, el fuego ya había superado la desaparecida Ría de Becedo, extendiéndose por las calles San Francisco, La Ribera y La Blanca.
Domingo, día 16
00.00 horas
El fuego alcanza la cima de la colina sobre la que se levanta la catedral. Llueven brasas desde este «surtidor de fuego» sobre las techumbres de madera de la Puebla Vieja. Las campanas de la Catedral caen y se funden con el fuego. El incendio se extiende hasta la Ribera y San Francisco (arden 50 edificios ya), así como dos filas de casas del Puente y el Callejón del Infierno, Atarazanas y Hotel Victoria. Prosigue el incendio y arden Méndez Núñez y Calderón de la Barca. La estrechez de las calles forma tiros de vientos que propagan las llamas a gran velocidad.
01.00 horas mas...en
http://www.eldiariomontanes.es/20110211/local/cantabria-general/ocurrio-201102122310.html
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