
El conocimiento del comportamiento del fuego como competencia
fundamental para el mando de incidentes
Autor: Capitán Camilo A. Ríos Ocampo
Institución: 1ª Compañía “Germania” Cuerpo de Bomberos Río Bueno, Chile
1. INTRODUCCIÓN
Un incendio estructural no debe entenderse como un fenómeno estático. Su evolución está determinada por la interacción permanente entre el combustible disponible, el oxígeno, la transferencia de calor, la ventilación y las características del edificio. Las condiciones pueden cambiar rápidamente y, en determinados escenarios, las propias acciones de Bomberos pueden influir directamente en esa evolución.
Esta realidad adquiere especial importancia para el mando. Aunque el comandante de incidente no se encuentre dentro del compartimento afectado, sus decisiones determinan en gran medida las condiciones bajo las cuales trabajarán las dotaciones. La apertura de una puerta, la modificación de una abertura, la ventilación, la aplicación de agua o el posicionamiento de una dotación pueden alterar el flujo de gases, la disponibilidad de oxígeno y las condiciones térmicas.
Por esta razón, el conocimiento del comportamiento del fuego debe formar parte de las competencias operacionales del mando. No se trata de reemplazar la experiencia, sino de complementar con una comprensión que permita interpretar lo observado y anticipar las posibles consecuencias de una decisión.
En este contexto, el CFBT entrega los fundamentos para comprender la evolución del incendio, mientras que BE-SAHF proporciona una estructura para organizar la información obtenida durante el reconocimiento y convertirla en una hipótesis operacional.
2. COMPORTAMIENTO DEL FUEGO Y TOMA DE DECISIONES
La evaluación tradicional de un incendio puede estar fuertemente condicionada por las llamas visibles. Sin embargo, estas constituyen solamente una parte de la información disponible. El humo, su movimiento, la trayectoria del aire, la transferencia de calor, las características del edificio y las condiciones ambientales pueden entregar información relevante respecto del estado del incendio y de su posible evolución.
El CFBT permite comprender fenómenos como la transferencia de calor, la capa de gases calientes, la ventilación, el flujo de gases, los incendios controlados por combustible o por ventilación y fenómenos como flashover, backdraft, rollover y explosion de humo. Su importancia para el mando no radica solamente en reconocer estos fenómenos, sino en comprender las condiciones que los favorecen y la manera en que las intervenciones pueden modificarlas.
Esto permite superar una evaluación basada exclusivamente en la apariencia del incendio. Una determinada condición observada debe ser interpretada dentro del contexto del edificio, el ambiente y las acciones que se están desarrollando.
La experiencia continúa siendo fundamental, pero una experiencia acompañada de conocimiento sobre dinámica del fuego permite tomar decisiones más conscientes respecto del riesgo. La pregunta deja de ser únicamente “¿qué estamos viendo?” y pasa a ser “¿qué significa lo que estamos viendo y qué puede ocurrir si intervenimos?”.
3. BE-SAHF COMO ESTRUCTURA PARA LA LECTURA DEL INCENDIO
BE-SAHF permite ordenar los principales indicadores disponibles durante el reconocimiento.
El Building (edificio) considera las características constructivas y espaciales de la estructura: distribución, compartimentación, accesos, aberturas, espacios comunicantes, materiales y posibles espacios ocultos. El edificio condiciona la forma en que se desplazan el calor, el humo y los gases.
El Environment (entorno/ambiente) incorpora las condiciones externas que pueden influir en el incendio y en las operaciones, como viento, temperatura, topografía, edificaciones vecinas, accesibilidad y disponibilidad de agua.
El Smoke (humo) proporciona información mediante su densidad, volumen, movimiento, estratificación, presión aparente y cambios en el tiempo.
El Air Track (flujos de aire) permite reconocer el movimiento de aire y gases, identificando posibles vías de entrada y salida y, especialmente, los flow paths que pueden afectar el posicionamiento de bomberos y ocupantes.
El Heat (calor) puede evaluarse a través de sus efectos sobre materiales, superficies, vidrios y estructura, además de la información obtenida mediante cámara térmica.
Finalmente, Flame (fuego) considera la ubicación, extensión y comportamiento de las llamas.
Estos elementos no deben ser interpretados de manera independiente. Su valor se encuentra en la relación existente entre ellos. Un determinado patrón de humo, por ejemplo, adquiere un significado diferente dependiendo de la configuración del edificio, las condiciones de ventilación y la presencia de personal dentro de una posible trayectoria de flujo.
Por lo tanto, BE-SAHF no constituye simplemente una lista de indicadores, sino una herramienta para construir una representación más completa y dinámica del incendio.
4. DEL RECONOCIMIENTO A LA DECISIÓN
La utilidad operacional de BE-SAHF aparece cuando la información obtenida durante el reconocimiento se transforma en una hipótesis y posteriormente en una decisión.
El mando observa las condiciones presentes, las interpreta en función del conocimiento del comportamiento del fuego y formula una hipótesis respecto del estado del incendio. A partir de ella puede proyectar su posible evolución, evaluar quién se encuentra expuesto y determinar qué intervención presenta una relación riesgo-beneficio aceptable.
Este proceso puede resumirse como:
Observar → interpretar → formular hipótesis → decidir → actuar → reevaluar.
La última etapa resulta esencial. La intervención modifica el escenario y, por lo tanto, la hipótesis inicial puede dejar de ser válida. El mando debe volver a observar y determinar qué cambió.
Esta lógica es especialmente relevante en relación con la ventilación. Desde la perspectiva de la dinámica del fuego, ventilar no significa solamente “sacar humo”; implica modificar las condiciones de flujo y la disponibilidad de oxígeno. Por ello, las decisiones de ventilación deben analizarse conjuntamente con la extinción y el posicionamiento de los equipos de trabajo.
La misma lógica se aplica a cualquier intervención: antes de actuar, el mando debería considerar no solamente el beneficio esperado, sino también cómo esa acción puede modificar el comportamiento del incendio.
5. EL MANDO FRENTE AL FLUJO DE AIRE Y LA VENTILACIÓN
La relación entre ventilación y comportamiento del fuego constituye uno de los aspectos que mayor relevancia operacional tiene para el mando.
Identificar por dónde entra el aire, por dónde se desplazan los gases y qué espacios conecta esa trayectoria permite reconocer y evitar posibles fenómenos termodinámicos. La importancia de esta evaluación aumenta cuando existen bomberos o víctimas dentro de la estructura.
Una abertura puede modificar las condiciones existentes y generar una nueva trayectoria de flujo. Del mismo modo, una acción de ventilación puede alterar la disponibilidad de oxígeno y cambiar el régimen de combustión.
Por esta razón, el mando debe incorporar una pregunta sencilla pero fundamental antes de intervenir:
“Si hago esto, ¿cómo puede responder el incendio?”
No se trata de predecir exactamente el comportamiento futuro, sino de reconocer escenarios posibles y señales que permitan detectar tempranamente una evolución desfavorable.
Este enfoque convierte el conocimiento del comportamiento del fuego en una herramienta directamente relacionada con la gestión del riesgo operacional.

6. APLICACIÓN OPERACIONAL
Considérese una vivienda de dos niveles en la que, a la llegada de Bomberos, se observa humo denso saliendo por una ventana del segundo nivel y por una puerta parcialmente abierta en el primero. Existe viento lateral y se desconoce inicialmente la ubicación exacta del foco.
Mediante BE-SAHF, el mando puede organizar la información disponible: analizar las características de la vivienda y su distribución, considerar el viento y las condiciones exteriores, observar el comportamiento del humo, identificar posibles trayectorias de flujo, evaluar signos de carga térmica y analizar la presencia y comportamiento de las llamas.
Esta información permite formular una hipótesis respecto de la ubicación probable del fuego, su posible régimen de combustión, los sectores comprometidos y las vías de flujo existentes. A partir de ello, el mando puede definir el posicionamiento de los equipos de trabajo, las prioridades de búsqueda y rescate y la necesidad de coordinar ventilación y extinción.
Sin embargo, la hipótesis no es definitiva. La apertura de una puerta, la ventilación, el ingreso de una línea de agua o cualquier otra intervención puede modificar las condiciones iniciales. Por ello, la evaluación debe continuar durante toda la operación.
7. IMPLICANCIAS PARA LA FORMACIÓN DEL MANDO
La formación de los niveles de mando debería incorporar conocimientos de dinámica del fuego que permitan comprender las consecuencias de las decisiones tácticas. Entre ellos se encuentran CFBT, lectura BE-SAHF, ventilación, incendios controlados por ventilación o por combustible, transferencia de calor, evolución del incendio, interpretación de cámara térmica y evaluación dinámica del riesgo.
El objetivo no es convertir al comandante en un especialista académico en física del fuego, sino entregarle una base suficiente para interpretar el escenario y comprender cómo sus decisiones pueden modificarlo.
Un mando competente debería ser capaz de integrar experiencia y conocimiento para responder:
¿Qué estoy observando?
¿Qué significa?
¿Qué puede ocurrir?
¿Qué consecuencias puede generar mi decisión?
Estas preguntas permiten transformar el conocimiento del fuego en una herramienta práctica para la conducción del incidente.
8. CONCLUSIONES El incendio estructural es un sistema dinámico en permanente evolución, condicionado por la interacción entre combustible, calor, oxígeno, ventilación, edificio, ambiente y acciones humanas.
En este escenario, el CFBT proporciona los conocimientos necesarios para comprender los mecanismos que gobiernan el desarrollo del fuego, mientras que BE-SAHF permite organizar e interpretar los indicadores presentes durante la emergencia.
Para el mando, su principal valor está en permitir que la observación se transforme en una hipótesis operacional y que esta hipótesis sea permanentemente contrastada con la evolución del incendio. De esta manera, las decisiones pueden adaptarse a las condiciones reales del escenario en lugar de permanecer vinculadas a una evaluación inicial.
El principal aporte del CFBT al mando no consiste únicamente en reconocer fenómenos como flashover o backdraft, sino en comprender las condiciones que los favorecen y cómo las acciones de Bomberos pueden modificar esas condiciones.
Por último, es importante destacar que, aunque el mando esté entrenado y capacitado en CFBT pueden existir errores operacionales que estén ajenos a su control, por ejemplo, una dotación no entrenada en el área puede ejercer las funciones que ordena el mando de la manera errónea y modificar los flujos de ventilación y por consiguiente las condiciones del incendio. Es importante que los equipos de emergencia se capaciten en conjunto en las distintas áreas de operaciones para que esto no ocurra.
En definitiva:
CFBT entrega el conocimiento; BE-SAHF organiza la observación; el mando transforma esa información en decisiones y la reevaluación determina si esas decisiones continúan siendo válidas.
Un mando que comprende el comportamiento del fuego no solamente dirige recursos: dirige la intervención considerando cómo evoluciona el incendio.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Fire Safety Research Institute. (2018). Fire attack study: Air entrainment. UL Research Institutes.
Fire Safety Research Institute. (2024). Fire dynamics in structures. UL Research Institutes.
Hartin, E. (2007). Reading the fire: Building factors. Command Competence.
Raffel, S., & Hartin, E. B-SAHF / BE-SAHF fire behavior indicators. CFBT-BE.
Benjamin Walker. (2016). Dinámica del fuego para Bomberos Volumen 1.
National Institute of Standards and Technology. (2012). Experimental study of the three dimensional internal structure of underventilated compartment fires. NIST.
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