

IVÁN CABRERA SOSA
CABO DEL SERVICIO DE EXTINCIÓN
DE INCENDIOS Y SALVAMENTO DE
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Gestión operativa en intervenciones con baterías de ion-litio:Seguridad operacional en incendios estructurales bajo rasante (garajes) “Haciéndonos responsables de nuestra profesionalidad”
Uno de los mayores errores en la toma de decisiones por parte del mando de una intervención es actuar desde la certeza absoluta. Cuando existe certeza, desaparece el miedo; sin miedo no surgen dudas, y sin dudas no hay aprendizaje a partir de los errores cometidos. El aprendizaje es sinónimo de seguridad operacional, y la seguridad en los servicios de bomberos profesionales constituye una base no negociable.
¿A qué nos enfrentamos?
Los incendios bajo rasante en garajes representan uno de los escenarios más complejos y peligrosos para los servicios de bomberos. Se desarrollan en espacios cerrados o confinados, con presencia de materiales altamente inflamables como combustibles líquidos, enseres y vehículos, entre los que destacan cada vez con mayor frecuencia los vehículos eléctricos. Estas condiciones favorecen una rápida propagación del incendio, la acumulación de una atmósfera compuesta por múltiples productos tóxicos y elevadas temperaturas, incrementando de forma significativa el riesgo tanto para los intervinientes como para los ocupantes del edificio.
Desde el punto de vista de la seguridad, este tipo de incendios exige una evaluación constante de la estabilidad estructural, especialmente en aquellos casos en los que el incendio se ha propagado a varios vehículos y existe una elevada concentración de vehículos eléctricos, con el consiguiente aumento de carga sobre la estructura afectada. A ello se suma la limitación inherente del equipo de protección individual frente a determinados fenómenos derivados de la evolución natural del incendio.
La operatividad se ve condicionada por accesos reducidos, falta de información inicial, fallos en las comunicaciones, visibilidad nula y la necesidad de coordinar simultáneamente ventilación, protección de zonas comunes, extinción y rescate de personas. Todo ello requiere una alta capacitación técnica y una toma de decisiones rápida y precisa por parte del mando operativo.
Las consecuencias para la ciudadanía pueden ser graves: propagación de humos a viviendas superiores, evacuación de edificios completos, daños estructurales y, en los casos más extremos, lesiones o pérdidas humanas, incluidas las de los propios intervinientes. Por todo ello, los incendios en garajes no solo suponen un reto técnico para los bomberos, sino también una amenaza directa para la seguridad de la población .“Podemos ignorar la realidad, pero no podemos ignorar las consecuencias de ignorar la realidad.”
Incendios de vehículos eléctricos en garajes
Los incendios de vehículos eléctricos en garajes presentan características específicas que incrementan su complejidad y peligrosidad, especialmente en entornos cerrados o confinados. El principal riesgo asociado es la fuga térmica (thermal runaway) de las baterías de ion-litio, fenómeno que puede provocar una liberación súbita y sostenida de energía, con reencendidos sucesivos incluso tras la extinción inicial.
En términos de tasa de liberación de calor (HRR) estos incendios pueden alcanzar valores comparables o incluso superiores, en picos máximos puntuales, a los de vehículos con motor de combustión interna, aunque con un comportamiento temporal diferente. Mientras que los vehículos convencionales presentan un crecimiento rápido del incendio debido a la combustión de combustibles líquidos y materiales plásticos, los vehículos eléctricos pueden generar picos prolongados de HRR asociados a la combustión de las baterías, acompañados de una elevada emisión de calor durante periodos más extensos.
Asimismo, estos incendios generan grandes volúmenes de gases tóxicos y corrosivos, como el fluoruro de hidrógeno, lo que agrava el riesgo para los intervinientes y para los ciudadanos en edificios adyacentes o zonas comunes.
En comparación con los incendios de vehículos convencionales, los incendios de vehículos eléctricos requieren estrategias operativas específicas, mayores cantidades de agua para la refrigeración prolongada de las baterías y una gestión del riesgo orientada a la seguridad a largo plazo, incluyendo el control posterior a la intervención para evitar reencendidos. No se trata de emplear agentes extintores distintos, sino de seleccionar la estrategia operacional adecuada, aplicando herramientas ya conocidas y basadas de forma continua en un análisis riesgo–beneficio. ¿Qué probabilidad de éxito existe en las intervenciones en garajes con vehículos eléctricos?
La probabilidad de éxito es directamente proporcional al nivel de competencia existente en la organización.
Competencia organizacional = Formación + Procedimientos + Liderazgo + Comunicación
“La cultura organizacional supera a la habilidad individual; la organización siempre es más fuerte que una persona.”
Nuestra profesión es sinónimo de preparación previa al aviso. Los servicios de bomberos profesionales contemporáneos son responsables del mantenimiento y desarrollo de su propio nivel de profesionalidad entendido como legado institucional, definido como el conjunto de competencias, conocimientos y actitudes necesarias para afrontar intervenciones rutinarias o de alta complejidad. El éxito en la gestión de incendios en garajes con vehículos eléctricos no se limita al momento de la activación, sino que se fundamenta en una preparación sostenida en el tiempo.
El estándar del servicio de bomberos es el estándar a alcanzar siempre. “Hoy hicimos un buen trabajo, pero mañana es un nuevo día, y la meta nunca está a la vista.”
“No olvidemos que nosotros establecemos nuestros propios estándares.” Dicha preparación se sustenta en los hábitos operativos y en la cultura organizativa del servicio, desarrollados con anterioridad a la emergencia.
Esta cultura se inicia desde el comienzo del turno de guardia y progresa mediante programas de formación y entrenamiento continuos, técnicamente competentes y adaptados a riesgos emergentes. Resulta igualmente imprescindible una estructura organizativa jerarquizada, clara y rigurosa, que permita una coordinación eficaz de los recursos humanos y materiales.
“Los servicios de bomberos son proactivos, no reactivos. Planificar y preparar es la base para realizar las tareas con éxito y seguridad.”
El bienestar del personal operativo constituye un factor esencial del sistema de respuesta, al tratarse de equipos humanos que actúan en entornos hostiles y bajo elevadas exigencias físicas y psicológicas. La integración de formación, organización y cuidado del personal permite afrontar con mayores garantías las intervenciones en incendios de garajes con vehículos eléctricos, reduciendo riesgos operativos y mejorando la seguridad de los intervinientes y de la ciudadanía.
¿Como empezar ser responsables de nuestra profesionalidad?.
Las iniciativas de seguridad operacional para los servicios de bomberos modernos se dividen en cuatro bloques.
BLOQUE I: CULTURA DE SUPERVIVIENCIA Y LIDERAZGO
1. Impulso de los mentores: Fomentar una cultura sostenible de transferencia de conocimientos y motivación. Con ellos aseguramos que los conocimientos se transmitan de generación en generación.
2. Liderazgo durante el camino profesional: Establecer un líderazgo consistente que empoderen a todos los miembros del servicio en promover una cultura de crecimiento y resiliencia.
3. Evolución del liderazgo: Desarrollo de programas de capacitación en liderazgo que identifiquen y fortalezcan las competencias necesarias para fomentar una cultura orientada a la profesionalidad acorde a la resposansabiliad que se tiene en el servcio.
BLOQUE II: SALUD Y BIENESTAR
4. Resiliencia consciente: Promover las resiliencia y otros recursos de salud mental para los integrantes del servicio.
5. Evolución de las prácticas de salud: Establecer y actualizar periódicamente las evaluaciones de salud y evaluaciones físicas integrando programas acordes al trabajo desempeñado en nuestro trabajo. 6. Programas integrales de bienestar: Intregrar rutinas diarias que puedan integrarse en todos los servicios de bomberos.
BLOQUE III: CAPACITACIÓN Y COMPETENCIA
7. Aprendizaje permanente: Ofrecer oportunidades de educación y capacitación accesibles para todos los integrantes y en todas las etapas de su carrera profesional, asegurando que los intervinientes se mantengan al día con las ultimas técnicas y técnologias.
8. Capacitación e innovación: Aprovechar las técnologias de aprendizaje innovadoras para ampliar el acceso a la capacitación de alta calidad.
9. Competencia Organizacional: Mantener las competencias en toda la organización para abordar y llenar los vacíos existente sobre la capacitación.
BLOQUE IV: ADMINISTRACIÓN Y CIUDADANÍA
10. Conexión con la ciudadanía: Llevar a cabo programas que eduquen a la ciudadanía sobre seguridad y prevención de incendios, al mismo tiempo que por parte de la administración que prevalezca la seguridad de los bomberos.
11. Involucrar a la ciudadanía: Desarrollar y crear políticas a través de procedimentos y bases de datos de lugares con posiblidades de mayor riesgo.
12. Mando único: Establecer contactos con otras administraciones dentro del mismo territorio para saber reaccionar bajo un mando único en caso de grandes intervenciones o en donde se activen varias adimistraciones.
Llego el momento: aplicando la seguridad operacional del servicio en la intervención
La intervención exige una planificación operativa rigurosa basada en el análisis previo del riesgo, la gestión eficaz de la información y la coordinación precisa entre los distintos niveles de mando y los equipos de intervención. La correcta interpretación del escenario resulta determinante para la toma de decisiones tácticas, permitiendo establecer prioridades operativas, garantizar la seguridad de los intervinientes y minimizar las consecuencias del incendio sobre la estructura y la ciudadania.
UN MANDO PARA GESTIONAR – UN MANDO PARA CONTROLAR
Gestión del riesgo
El miedo no es el problema. Ignorarlo sí lo es. Conocer el riesgo, respetarlo y actuar correctamente.
Casi todos los accidentes son predecibles y evitables.
• Identificar el riesgo: leer el edificio (tipo, tamaño, estructura, evaluar la carga), leer el humo (densidad, color, velocidad, clima exterior), leer a los bomberos (habilidades conocidas, mentales tanto fisiológicas como psicológicas, físicas teniendo en cuenta ciclos de trabajos realizados), leer el tipo de combustible (térmicos, eléctricos, fluidos).
• Evaluar riesgos: RIESGO= GRAVEDAD + PROBABILIDAD (+EXPOSICIÓN)
BENEFICIO – VIDA
• ALTO: se confirma victimas, el rescate en obvio. SE REALIZA
• MEDIO: no hay información clara sobre víctimas SE REALIZA CON MUCHA PRECAUCIÓN.
• BAJO: condiciones no compatibles con la vida o no hay víctimas. SE ABORDA PRIMERO LOS RIESGOS.
• Priorizar riesgos: desarrollar el plan (predecir), comunicar el plan (¿Quién?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, conformación por toda dotación).
• Controlar riesgos: eliminar, reducir, sustituir, adaptar, evitar, suspender, terminar.
• Monitorear resultados: SITAC.
• Ajustar el plan.
Sistema basado en la seguridad operacional para el éxito en la intervención.
1. Observar
2. Comprender
3. Pronosticar
4. Decidir /planificar
5. Actuar
6. Evaluar
Teniendo en cuenta en todas las etapas la conciencia situacional, la toma de desiciones y las capacidades y competencias que existen.
Acciones calculadas durante la intervención
Para realizar acciones calculadas durante la intervención se requiere que existan los siguientes requisitos.
• Uso continuo del modelo de toma de decisiones
• Un mando establecido en la intervención
• Equipo de protección individual adecuado
• Procedimentos establecidos “la normalización de la desviación de un POE puede comprometer la seguridad con el tiempo”
• Evaluación continua sobre los riesgos por parte de todos los miembros
• Comunicaciones establecidas y verificadas
ORDEN DE LAS ACCIONES CALCULADAS NO NEGOCIABLES
1. Arriesgaremos nuestras vidas, de manera informada y calculada, para salvar vidas salvables.
2. Podemos arriesgar nuestras vidas, de manera informada y calculada, para salvar propiedades salvables.
3. No arriesgaremos nuestras vidas por vidas o propiedades que ya se hayan perdido.
A partir de esta contextualización básica e importante sobre los riesgos y acciones que el mando de la intervención debe gestionar y controlar se abordan los principales aspectos operativos que deben considerarse en la actuación de los servicios de bomberos ante incendios bajo rasante de vehículos eléctricos.
1. Al mando se le requerirá tomar decisiones potencialmente de vida o muerte, con información limitada y en un periodo de tiempo comprimido.
2. Nunca tendrás toda la información ni todo el tiempo que quieres o necesitas para tomar la decisión correcta, pero elegir el acceso adecuado es primordial.
3. Antes de poner a alguien en peligro tome las desiciones basándose en un proceso bien pesando pero sin certeza. Tenga miedo eso hará que este en alerta. Siga un procedimiento orientado a las tareas para lograr un resultado medible.
4. Verificación, control y presurización de las zonas comunes (caja de escaleras).
5. Uso del EPI completo, trabajo en binomios o trinomios con cámaras térmicas.
6. Nunca perder comunicación con el binomio o trinomio (ver, escuchar o tocar) asegurar al menos uno. Si se pierde comunicación con el exterior se retrocede.
7. Establecer siempre control de aire y de personal.
8. Si cometemos errores tempranos puede complicarse la intervención y eso hará que la recuperación sea difícil o imposible. Las primeras desiciones marcan el camino de la intervención. La conciencia táctica y la seguridad vital comienzan con el control de las escaleras. Los bomberos profesionales actuales primero combaten el humo si afectan a otros compartimentos y/o personas y luego las llamas.
9. Cuando el agua fluye refresca el ambiente y crea zonas de supervivencia. “Recuerda si se puede enfriar se puede controlar”, si hacemos eso creamos espacios para ellos (víctimas) y el camino para nosotros.
10. Evitar hacer buceo en humo en distancias mayores a 5 metros, utilice su cámara térmica y ataque directo. Si no se visualiza nada con cámara térmica y/o no es posible llegar al motor del incendio con ataque directo, puede que ese acceso no sea el adecuado.
11. Debe existir una gestión MAYDAY, Si no existe equipo RIT o equipo SOS en el exterior no entrar al compartimento del incendio. Solo visualización con cámara térmica y actualizar el plan de acción.
Gestión de un MAYDAY
• Confirmar el informe MAYDAY (LUNAR, WWW, LIP, alarma de hombre muerto o comunicaciones inexistentes).
• Recopilar información de lo que está pasando.
• Enviar al equipo RIT/SOS.
• Lograr el control del incendio
• Solicitar recursos adicionales, ¿quien rescata al RIT?
• Realizar control de aire y entrada durante y déspues del rescate.
12. Asegure una instalación hidráulica con posiblidad de usar linea de ataque y SOS simultáneamente. Caudal mínimo 400 l/m en cada linea.
13. Tener presentes dentro del compartimento riesgo de caída de instalaciones (bajantes, cables, sistemas de PCI. Desconectar alarma de incendio.
14. Poner luces, focos o linternas en los accesos. 15. Realizar procedimento sobre la contaminación.
“Realicemos lo simple, controlemos lo controlable”. La medición de nuestras acciones es el primer paso que conduce al control y, finalmente , a la mejora como profesionales. Si no podemos medir algo, no podemos entenderlo, Si no podemos entenderlo, no podemos controlarlo. Si no podemos controlarlo no podremos mejorarlo. Debemos mejorar para que nuestras intervenciones sean más seguras y más exitosas.
IVÁN CABRERA SOSA
CABO DEL SERVICIO DE EXTINCIÓN DE INCENDIOS Y SALVAMENTO
DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Instructor I-II NFPA 1041 (Texas – SFFMA)- Instructor CFBT I-II Ventilación Táctica (IFE)- Instructor de Falck S.C.I- Técnico Superior en Coordinación y Emergencias de Protección Civil- Técnico redactor (Gobierno de Canarias) - Técnico de Emergencias Sanitarias – Asesor Mando/Técnico APRA/WRO- Instructor de La Hermandad de Bomberos - Graduado en Seguridad y Control de Riesgos por la U.L.P.G.C.
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